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Posted by on Nov 9, 2015 in Reflexiones de Superación | 0 comments

Historia Para Reflexionar : Como un Ángel Guardián

Hoy te compartimos una hermosa historia de Sharon Witley, seguramente Tú tambien tienes una historia para reflexionar similar. Son los misterios de la vida:

Como un Ángel Guardián

Un día me quedé absorta en mi labor y no me percaté de que se había hecho demasiado tarde y me dirigí al portón de salida. ¡Estaba cerrado con llave!

Inspeccioné todas las salidas y, al fin en la parte posterior de las instalaciones, encontré un portón por debajo del cual podría salir arrastrándome. Pasé primero mi bolso, luego acostaba boca arriba me fui deslizando hasta el otro lado.

Me encaminé hacia mi auto. La calle estaba intimidantemente silenciosa. De pronto oí voces. Una pandilla de ocho jóvenes se lanzó a mi persecución en medio de gritos y exclamaciones.

Desesperadamente mientras corría registraba frenéticamente el bolso: “¡No encuentro el llavero!” “¡Dios mío, por favor ayúdame!” recé en silencio. En eso, topé con una llave suelta. Sin detenerme a pensar intenté abrir la puerta del auto… ¡Abrió! Entré y puse seguro en el momento justo en que la pandilla rodeaba el automóvil. Estremecida me alejé de allí velozmente. Esa misma noche acompañada de otros profesores regresamos al lugar de los hechos y cuál sería mi sorpresa al encontrar tiradas cerca del portón las llaves del auto.

Mientras me serenaba, comprendí que durante mi maniobra, al pasar por debajo del portón, debió caerse mis llaves. Ahora bien, ¿de dónde apareció la otra llave en mi bolso?

Historia Para Reflexionar  Como un Ángel Guardián
Al llegar a mi departamento, sonó el teléfono. Era papá. Él siempre estuvo junto a mí, en los agradables momentos de la niñez, en los difíciles tiempos de la adolescencia, interesado en todo lo que me sucediera pero manteniendo siempre respetuosa distancia. Para no preocuparlo decidí no contarle nada de lo sucedido.

-Hija, había olvidado decirte que mandé hacer un duplicado de la llave de tu carro. Lo puse en tu bolso por si alguna vez lo necesitas.

Hasta la fecha conservo esa llave en un cajón de mi tocador, como si fuera un tesoro. Siempre que la tomo, se me viene a la mente los mil y un gestos maravillosos que a través de los años ha tenido conmigo mi padre. A pesar de que cumplió ya 68 años, y yo 40, continúo acudiendo a él en busca de consejo y de palabras tranquilizadoras.

Por encima de todo, me conmueve profundamente el rasgo de cariño previsor que lo impulsó a mandar hacer el duplicado que probablemente me salvó la vida. Por detalles como este he comprendido que un simple acto de amor puede hacer que sucedan cosas extraordinarias.

Sharon Witley

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